El Video Completo y Sin Censura. Familia revelan detalles impactantes sobre caso de Lucero

Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana – El seguimiento al caso de Lucero Diroche Montero expone esta semana nuevos testimonios, dos adultos detenidos y denuncias que apuntan a fallas graves en la piscina Carlos Yuli.

Fue una llamada telefónica la que quebró la vida de Wilfrido Diroche. Alguien le avisó que su hija menor estaba tendida dentro del establecimiento en el sector Valiente, La Caleta.

«Me dijeron que la niña está tirada. Yo voy, en la piscina, que estaba ahí, pero nadie vio nada, no hay cámara», relató el padre con la voz cargada de agotamiento e impotencia.

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Me dijeron que la niña está tirada. Yo voy, en la piscina, que estaba ahí, pero nadie vio nada, no hay cámara», relató el padre con la voz cargada de agotamiento e impotencia.

Lucero, de 12 años, había ingresado al local junto a dos adolescentes para celebrar un compartir. Nadie en el establecimiento supervisó lo que ocurrió puertas adentro.

Además de los dos menores de 12 y 13 años ya reportados, la Poli cía Nacional detuvo también a dos adultos: Wilkin y Lebrón, identificados como operadores del negocio.

Otros familiares sospechan que más personas participaron en el hecho, pues consideran que dos menores solos no pudieron cometer un crimen de esa magnitud sin intervención adicional.

La abuela, Yolanda Lora, eligió guardar en su memoria a una niña «viva, activa y muy trabajadora». Su dolor, dijo, es profundo aunque no siempre se exprese a gritos.

«Como cuando tú coges una guanábana y le das y le das, por dentro está destrozado», describió Lora con una imagen que resume el duelo silencioso que consume a toda la familia.

La tía Yarlin Veras también aportó su retrato de Lucero: «Era alegre, siempre se movía, social, hablaba con todo el mundo». Una niña que irradiaba vida, subrayó.

Sin embargo, el luto de la familia no llegó solo. Diroche denunció que la misma noche del hallazgo, agentes de alto rango lo presionaron físicamente para completar trámites burocráticos.

«Hasta un capitán, de los que andaban con un coronel, me empujaron para el vehículo, así yo con mi problema depresivo», reveló, cuestionando la sensibilidad del operativo policial.

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