[00:10 – 00:20]
El murmullo de los invitados inunda el salón. El novio da un paso al frente, interponiéndose entre ambas, pero la mujer de negro ni siquiera lo mira; mantiene sus ojos clavados en su hermana.
Novio: ¿De qué estás hablando? ¡Seguridad, saquen a esta mujer de aquí!
Mujer de negro: (Con una sonrisa fría y calmada) Los oficiales no me van a sacar a mí, Fernando. Vienen por tu flamante esposa.
[00:20 – 00:30]
La novia empieza a temblar, dejando caer finalmente la copa de champaña, la cual se estrella contra el suelo de mármol. El sonido del cristal rompiéndose silencia por completo el lugar.
Novio: (Confundido, mirando a la novia) ¿Amor? ¿De qué está hablando? ¿Quién es ella?
Novia: (Con la voz quebrada y la mirada perdida) No… no puede ser. Tú estabas en la casa de campo… yo misma me aseguré…
[00:30 – 00:40]

La mujer de negro camina a paso lento pero firme, extendiendo el documento legal directamente frente al rostro de la novia. Los policías se colocan a los costados de la novia.
Mujer de negro: Te aseguraste de cerrar la puerta por fuera, sí. Pero olvidaste la ventana del sótano. Este papel no es solo la orden de tu arresto por intento de homicidio… es el testamento real de nuestro padre. La fortuna, esta mansión… y el negocio familiar, son míos.
[00:40 – 00:50]
La novia retrocede, pero los oficiales le sujetan firmemente los brazos, colocándole las esposas metálicas que resuenan en todo el salón. Ella mira a su alrededor, dándose cuenta de que lo ha perdido absolutamente todo en el día de su boda.
Novia: (Gritando desesperada mientras la arrastran) ¡No! ¡Esto es mío! ¡Todo esto me pertenece a mí! ¡Suéltenme!
Mujer de negro: (Se da la vuelta lentamente hacia los invitados, levanta una nueva copa llena de champaña de una mesa y la alza con elegancia) Disfruten de la recepción, señores. La verdadera dueña de la casa ha regresado.
La mujer de negro bebe un sorbo de la copa mientras mira fijamente a la cámara, con una expresión de triunfo absoluto, fundiendo la escena a negro.